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Hebreo pictográfico

El idioma hebreo fué creado hace casi 6000 años. En la antigüedad fue presentado en pictográfica cuando escrito. No sólo somos bendecidos por la comunicación de la palabra de Dios pero incluso el significado más profundo de las letras mismas que forman las palabras. Aquí están representadas para invitarle a las maravillas que le esperan en el estudio de la completa palabra de Dios.

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 Declaración de fe

El nombre de Dios

Yeshua (Jesús) vino como la palabra hecha carne y siguió perfectamente las instrucciones (Torå) de Yahwéh.

Yeshua cumplió dos propósitos en venir que fueron (1) ser un profeta como Moisés y enseñándonos la interpretación correcta (cumpliendo opuesto a destruyendo) de la ley de Yahwéh y (2) para así calificarse a sí mismo como el sacrificio perfecto (sin pecado) por nuestros pecados y anular la ley del pecado y la muerte, aceptando el castigo de nuestro pecado en nuestro nombre.

Yeshua básicamente significa "salvación" en hebreo. A través de transliteraciones del hebreo y arameo al griego al latín al antiguo español al español moderno, ahora es a menudo conocido como Jesús. Debido a esto, la triste realidad es que muchos no saben su nombre ni el significado de su nombre. Es nuestra preferencia usar su nombre real que lleva su significado de " Yahwéh es salvación". No estamos ofendidos por el uso transliterado como el nombre de Jesús. A menudo insertaremos  "Jesús" entre paréntesis para ayudar a la audiencia a conectar su verdadero nombre que es Yeshua con el de Jesús. Lo mismo se aplicará al termino de “Dios,” siendo el “todopoderoso” (Elohim). YHWH (Yahwéh) es el nombre propio dado a nosotros en su palabra como el nombre de Dios. Es nuestra preferencia utilizar su nombre como es también preferencia de YHWH el utilizar su nombre en la palabra de Dios.

Dependiendo de la audiencia y su disposición a gravitar hacia una enseñanza en particular, incorporaremos hebreo en la medida en que sea recibida por esa audiencia. Damos mucho valor al idioma hebreo y a su nombre, sin embargo también comprendemos  que muchos que usan nuestras enseñanzas no se encuentran a este nivel todavía. Por lo tanto, continuaremos utilizando lo familiar en conjunto.

Jesucristo, nuestra salvación

Dios es la palabra y el es uno.

Dios (Yahwéh) creó todas las cosas por su palabra y toda la creación está sujeta a la palabra.

En el Jardín del Edén todo marchaba bien hasta que el hombre violó una instrucción de Yahwéh (pecado) y por lo tanto pecado entró en el mundo.

La definición de pecado es romper o quebrar la ley (instrucciones) de Dios.

Todas las escrituras (la palabra) son instrucciones en rectitud.

Todas las escrituras (la palabra) son verdaderas y no han sido abolidas.

La ley de Dios (Torá) es simplemente sus instrucciones para todo hombre.

El pecado ha infectado y afectado toda la creación, en el sentido de que toda la creación fue introducida a la maldición. La maldición del pecado es la pena de muerte. Pablo también enseña como la ley del pecado y la muerte, es la misma ley a la cual los creyentes ya no están sujetos a causa de la gracia por la fe.

El sacrificio de Yeshua (Jesucristo) es el único medio de salvación contra la ley del pecado y la muerte.

La salvación es por gracia solamente a través de la fe.

Crecimiento en la fe y por la fe

La fe es un deseo en lo profundo del corazón que transforma para creer, confiar y cumplir con su palabra (Yahwéh) y con la palabra hecha carne (Yeshua), en vez de colocar nuestra fe y confianza en nosotros mismos o en el mundo.

Creemos que si realmente creen, cumplen y confían (fe) en la palabra, que todo lo que creen (en lo profundo) se manifestará en su comportamiento (exterior). Una exitosa transformación dentro de nuestro corazón (deseo) como la fe siempre se manifestará exteriormente como obediencia a la palabra (Yahwéh). Por lo tanto somos obedientes debido a nuestra fe que conduce a la salvación, más no viceversa.

Creemos que la fe sin obras es muerta (la fe no es real sin obras pues las obras son evidencia de nuestra fe). Creemos que su pueblo es obediente a la palabra porque es salvo, más no para ganar la salvación.

Creemos que Yeshua es nuestro ejemplo sobre cómo caminar en obediencia a la palabra, más  opuestos a utilizar a Yeshua como excusa para declarar que parte de la palabra ha sido destruida o hecha nula.

En nuestro caminar de fe, en ocasiones fracasamos y caemos (en pecado), sin embargo estamos cubiertos por gracia en todos esos casos. Un verdadero creyente constantemente buscará y se deleitará en obediencia y evitará desobediencia.

Nuestra obediencia a su ley (no pecar) es recompensada en bendiciones. Nuestras coronas y recompensas delante del asiento de juicio estarán relacionadas directamente con nuestra práctica y la obediencia de su palabra.

La gracia de Yahwéh es prueba de su amor para con nosotros.

Debemos amar a Dios (Yahwéh) con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerza.  Esto lo hacemos al buscar y mantener sus mandamientos.

El Espíritu Santo es depositado en los creyentes por la fe a través de la gracia para hacernos caminar en obediencia a la ley y nos enseña todas las cosas en su palabra.

Nuestra obediencia es la evidencia y la substancia de nuestra fe.

Creemos que un creyente de hecho debería centrarse en el amor de Yahwéh por nosotros (la gracia), pero que un creyente (en respuesta) también debe enfocarse en reciprocar ese amor hacia Yahwéh (obediencia).

Otro propósito de Yeshua fue comenzar a llamar a las 10 tribus dispersas de Israel que fueron divorciadas, dispersas y entregadas a ser gentiles.

Yeshua volverá a reinar sobre la tierra por 1000 años.

 El Salmo 119

Ministerios 119 toma su nombre del Salmo 119 cuyo enfoque y contenido es el aprecio y el amor apasionado por la palabra de Dios. Se habla de Su poder para traer la bendición, la curación, la restauración y la reconciliación a la vida. Se habla de la palabra como el deleite del corazón de cualquier hombre que ha hecho la ambición de su vida conocer a Dios y caminar bien con El.
Disfrute de este poderoso Salmo aquí.
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Álef

1 Dichosos los que van por *caminos perfectos, los que andan conforme a la *ley del Señor.

2 Dichosos los que guardan sus estatutos y de todo corazón lo buscan.

3 Jamás hacen nada malo, sino que siguen los caminos de Dios.

4 Tú has establecido tus preceptos, para que se cumplan fielmente.

5 ¡Cuánto deseo afirmar mis caminos para cumplir tus decretos!

6 No tendré que pasar vergüenzas cuando considere todos tus mandamientos.

7 Te alabaré con integridad de corazón, cuando aprenda tus justos juicios.

8 Tus decretos cumpliré; no me abandones del todo.

Bet 

9 ¿Cómo puede el joven llevar una vida íntegra? Viviendo conforme a tu palabra.

10 Yo te busco con todo el corazón; no dejes que me desvíe de tus mandamientos.

11 En mi corazón atesoro tus dichos para no pecar contra ti.

12 ¡Bendito seas, Señor! ¡Enséñame tus decretos!

13 Con mis labios he proclamado todos los juicios que has emitido.

14 Me regocijo en el *camino de tus estatutos más que en[a] todas las riquezas.

15 En tus preceptos medito, y pongo mis ojos en tus sendas.

16 En tus decretos hallo mi deleite, y jamás olvidaré tu palabra.

Guímel 

17 Trata con bondad a este siervo tuyo; así viviré y obedeceré tu palabra.

18 Ábreme los ojos, para que contemple las maravillas de tu ley.

19 En esta tierra soy un extranjero; no escondas de mí tus mandamientos.

20 A toda hora siento un nudo en la garganta por el deseo de conocer tus juicios.

21 Tú reprendes a los insolentes; ¡malditos los que se apartan de tus mandamientos!

22 Aleja de mí el menosprecio y el desdén, pues yo cumplo tus estatutos.

23 Aun los poderosos se confabulan contra mí, pero este siervo tuyo medita en tus decretos.

24 Tus estatutos son mi deleite; son también mis consejeros. 

Dálet

25 Postrado estoy en el polvo; dame vida conforme a tu palabra.

26 Tú me respondiste cuando te hablé de mis caminos. ¡Enséñame tus decretos!

27 Hazme entender el camino de tus preceptos, y meditaré en tus maravillas.

28 De angustia se me derrite el alma: susténtame conforme a tu palabra.

29 Manténme alejado de caminos torcidos; concédeme las bondades de tu ley.

30 He optado por el camino de la fidelidad, he escogido tus juicios.

31 Yo, Señor, me apego a tus estatutos; no me hagas pasar vergüenza.

32 Corro por el camino de tus mandamientos, porque has ampliado mi modo de pensar. 

He

33 Enséñame, Señor, a seguir tus decretos, y los cumpliré hasta el fin.

34 Dame entendimiento para seguir tu ley, y la cumpliré de todo corazón.

35 Dirígeme por la senda de tus mandamientos, porque en ella encuentro mi solaz.

36 Inclina mi corazón hacia tus estatutos y no hacia las ganancias desmedidas.

37 Aparta mi vista de cosas vanas, dame vida conforme a tu palabra.[b]

38 Confirma tu promesa a este siervo, como lo has hecho con los que te temen.

39 Líbrame del oprobio que me aterra, porque tus juicios son buenos.

40 ¡Yo amo tus preceptos! ¡Dame vida conforme a tu justicia! 

Vav

41 Envíame, Señor, tu gran amor y tu salvación, conforme a tu promesa.

42 Así responderé a quien me desprecie, porque yo confío en tu palabra.

43 No me quites de la boca la palabra de verdad, pues en tus juicios he puesto mi esperanza.

44 Por toda la eternidad obedeceré fielmente tu ley.

45 Viviré con toda libertad, porque he buscado tus preceptos.

46 Hablaré de tus estatutos a los reyes y no seré avergonzado,

47 pues amo tus mandamientos, y en ellos me regocijo.

48 Yo amo tus mandamientos, y hacia ellos elevo mis manos; ¡quiero meditar en tus decretos!

Zayin 

49 Acuérdate de la palabra que diste a este siervo tuyo, palabra con la que me infundiste esperanza.

50 Éste es mi consuelo en medio del dolor: que tu promesa me da vida.

51 Los insolentes me ofenden hasta el colmo, pero yo no me aparto de tu ley.

52 Me acuerdo, Señor, de tus juicios de antaño, y encuentro consuelo en ellos.

53 Me llenan de indignación los impíos, que han abandonado tu ley.

54 Tus decretos han sido mis cánticos en el lugar de mi destierro.

55 Señor, por la noche evoco tu nombre; ¡quiero cumplir tu ley!

56 Lo que a mí me corresponde es obedecer tus preceptos.

Jet 

57 ¡Mi herencia eres tú, Señor! Prometo obedecer tus palabras.

58 De todo corazón busco tu rostro; compadécete de mí conforme a tu promesa.

59 Me he puesto a pensar en mis caminos, y he orientado mis pasos hacia tus estatutos.

60 Me doy prisa, no tardo nada para cumplir tus mandamientos.

61 Aunque los lazos de los impíos me aprisionan, yo no me olvido de tu ley.

62 A medianoche me levanto a darte gracias por tus rectos juicios.

63 Soy amigo de todos los que te honran, de todos los que observan tus preceptos.

64 Enséñame, Señor, tus decretos; ¡la tierra está llena de tu gran amor!

Tet 

65 Tú, Señor, tratas bien a tu siervo, conforme a tu palabra.

66 Impárteme *conocimiento y buen juicio, pues yo creo en tus mandamientos.

67 Antes de sufrir anduve descarriado, pero ahora obedezco tu palabra.

68 Tú eres bueno, y haces el bien; enséñame tus decretos.

69 Aunque los insolentes me difaman, yo cumplo tus preceptos con todo el corazón.

70 El corazón de ellos es torpe e insensible, pero yo me regocijo en tu ley.

71 Me hizo bien haber sido afligido, porque así llegué a conocer tus decretos.

72 Para mí es más valiosa tu *enseñanza que millares de monedas de oro y plata.

Yod 

73 Con tus manos me creaste, me diste forma. Dame entendimiento para aprender tus mandamientos.

74 Los que te honran se regocijan al verme, porque he puesto mi esperanza en tu palabra.

75 Señor, yo sé que tus juicios son justos, y que con justa razón me afliges.

76 Que sea tu gran amor mi consuelo, conforme a la promesa que hiciste a tu siervo.

77 Que venga tu compasión a darme vida, porque en tu ley me regocijo.

78 Sean avergonzados los insolentes que sin motivo me maltratan; yo, por mi parte, meditaré en tus preceptos.

79 Que se reconcilien conmigo los que te temen, los que conocen tus estatutos.

80 Sea mi corazón íntegro hacia tus decretos, para que yo no sea avergonzado.

Caf 

81 Esperando tu salvación se me va la vida. En tu palabra he puesto mi esperanza.

82 Mis ojos se consumen esperando tu promesa, y digo: «¿Cuándo vendrás a consolarme?»

83 Parezco un odre ennegrecido por el humo, pero no me olvido de tus decretos.

84 ¿Cuánto más vivirá este siervo tuyo? ¿Cuándo juzgarás a mis perseguidores?

85 Me han cavado trampas los insolentes, los que no viven conforme a tu ley.

86 Todos tus mandamientos son fidedignos; ¡ayúdame!, pues falsos son mis perseguidores.

87 Por poco me borran de la tierra, pero yo no abandono tus preceptos.

88 Por tu gran amor, dame vida y cumpliré tus estatutos.

Lámed 

89 Tu palabra, Señor, es eterna, y está firme en los cielos.

90 Tu fidelidad permanece para siempre; estableciste la tierra, y quedó firme.

91 Todo subsiste hoy, conforme a tus decretos, porque todo está a tu servicio.

92 Si tu ley no fuera mi regocijo, la aflicción habría acabado conmigo.

93 Jamás me olvidaré de tus preceptos, pues con ellos me has dado vida.

94 ¡Sálvame, pues te pertenezco y escudriño tus preceptos!

95 Los impíos me acechan para destruirme, pero yo me esfuerzo por entender tus estatutos.

96 He visto que aun la perfección tiene sus límites; ¡sólo tus mandamientos son infinitos!

Mem 

97 ¡Cuánto amo yo tu ley! Todo el día medito en ella.

98 Tus mandamientos me hacen más sabio que mis enemigos porque me pertenecen para siempre.

99 Tengo más discernimiento que todos mis maestros porque medito en tus estatutos.

100 Tengo más entendimiento que los ancianos porque obedezco tus preceptos.

101 Aparto mis pies de toda mala senda para cumplir con tu palabra.

102 No me desvío de tus juicios porque tú mismo me instruyes.

103 ¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! ¡Son más dulces que la miel a mi boca!

104 De tus preceptos adquiero entendimiento; por eso aborrezco toda senda de mentira.

Nun 

105 Tu palabra es una lámpara a mis pies; es una luz en mi sendero.

106 Hice un juramento, y lo he confirmado: que acataré tus rectos juicios.

107 Señor, es mucho lo que he sufrido; dame vida conforme a tu palabra.

108 Señor, acepta la ofrenda que brota de mis labios; enséñame tus juicios.

109 Mi vida pende de un hilo, pero no me olvido de tu ley.

110 Los impíos me han tendido una trampa, pero no me aparto de tus preceptos.

111 Tus estatutos son mi herencia permanente; son el regocijo de mi corazón.

112 Inclino mi corazón a cumplir tus decretos para siempre y hasta el fin.

Sámej 

113 Aborrezco a los hipócritas, pero amo tu ley.

114 Tú eres mi escondite y mi escudo; en tu palabra he puesto mi esperanza.

115 ¡Malhechores, apartaos de mí, que quiero cumplir los mandamientos de mi Dios!

116 Sosténme conforme a tu promesa, y viviré; no defraudes mis esperanzas.

117 Defiéndeme, y estaré a salvo; siempre optaré por tus decretos.

118 Tú rechazas a los que se desvían de tus decretos, porque sólo maquinan falsedades.

119 Tú desechas como escoria a los impíos de la tierra; por eso amo tus estatutos.

120 Mi cuerpo se estremece por el temor que me inspiras; siento reverencia por tus leyes. 

Ayin

121 Yo practico la justicia y el derecho; no me dejes en manos de mis opresores.

122 Garantiza el bienestar de tu siervo; que no me opriman los arrogantes.

123 Mis ojos se consumen esperando tu salvación, esperando que se cumpla tu justicia.

124 Trata a tu siervo conforme a tu gran amor; enséñame tus decretos.

125 Tu siervo soy: dame entendimiento y llegaré a conocer tus estatutos.

126 Señor, ya es tiempo de que actúes, pues tu ley está siendo quebrantada.

127 Sobre todas las cosas amo tus mandamientos, más que el oro, más que el oro refinado.

128 Por eso tomo en cuenta todos tus preceptos y aborrezco toda senda falsa. 

Pe

129 Tus estatutos son maravillosos; por eso los obedezco.

130 La exposición de tus palabras nos da luz, y da entendimiento al *sencillo.

131 Anhelante abro la boca porque ansío tus mandamientos.

132 Vuélvete a mí, y ten compasión como haces siempre con los que aman tu nombre.

133 Guía mis pasos conforme a tu promesa; no dejes que me domine la iniquidad.

134 Líbrame de la opresión humana, pues quiero obedecer tus preceptos.

135 Haz brillar tu rostro sobre tu siervo; enséñame tus decretos.

136 Ríos de lágrimas brotan de mis ojos, porque tu ley no se obedece.

Tsade 

137 Señor, tú eres justo, y tus juicios son rectos.

138 Justos son los estatutos que has ordenado, y muy dignos de confianza.

139 Mi celo me consume, porque mis adversarios pasan por alto tus palabras.

140 Tus promesas han superado muchas pruebas, por eso tu siervo las ama.

141 Insignificante y menospreciable como soy, no me olvido de tus preceptos.

142 Tu justicia es siempre justa; tu ley es la verdad.

143 He caído en la angustia y la aflicción, pero tus mandamientos son mi regocijo.

144 Tus estatutos son siempre justos; dame entendimiento para poder vivir. 

Qof

145 Con todo el corazón clamo a ti, Señor; respóndeme, y obedeceré tus decretos.

146 A ti clamo: «¡Sálvame!» Quiero cumplir tus estatutos.

147 Muy de mañana me levanto a pedir ayuda; en tus palabras he puesto mi esperanza.

148 En toda la noche pego ojo, para meditar en tu promesa.

149 Conforme a tu gran amor, escucha mi voz; conforme a tus juicios, Señor, dame vida.

150 Ya se acercan mis crueles perseguidores, pero andan muy lejos de tu ley.

151 Tú, Señor, también estás cerca, y todos tus mandamientos son verdad.

152 Desde hace mucho conozco tus estatutos, los cuales estableciste para siempre.

Resh 

153 Considera mi aflicción, y líbrame, pues no me he olvidado de tu ley.

154 Defiende mi causa, rescátame;

dame vida conforme a tu promesa.

155 La salvación está lejos de los impíos, porque ellos no buscan tus decretos.

156 Grande es, Señor, tu compasión; dame vida conforme a tus juicios.

157 Muchos son mis adversarios y mis perseguidores, pero yo no me aparto de tus estatutos.

158 Miro a esos renegados y me dan náuseas, porque no cumplen tus palabras.

159 Mira, Señor, cuánto amo tus preceptos; conforme a tu gran amor, dame vida.

160 La suma de tus palabras es la verdad; tus rectos juicios permanecen para siempre.

Shin

161 Gente poderosa me persigue sin motivo, pero mi corazón se asombra ante tu palabra.

162 Yo me regocijo en tu promesa como quien halla un gran botín.

163 Aborrezco y repudio la falsedad, pero amo tu ley.

164 Siete veces al día te alabo por tus rectos juicios.

165 Los que aman tu ley disfrutan de gran bienestar, y nada los hace tropezar.

166 Yo, Señor, espero tu salvación y practico tus mandamientos.

167 Con todo mi ser cumplo tus estatutos. ¡Cuánto los amo!

168 Obedezco tus preceptos y tus estatutos, porque conoces todos mis caminos.

Tav

169 Que llegue mi clamor a tu presencia; dame entendimiento, Señor, conforme a tu palabra.

170 Que llegue a tu presencia mi súplica; líbrame, conforme a tu promesa.

171 Que rebosen mis labios de alabanza, porque tú me enseñas tus decretos.

172 Que entone mi lengua un cántico a tu palabra, pues todos tus mandamientos son justos.

173 Que acuda tu mano en mi ayuda, porque he escogido tus preceptos.

174 Yo, Señor, ansío tu salvación. Tu ley es mi regocijo.

175 Déjame vivir para alabarte; que vengan tus juicios a ayudarme.

176 Cual oveja perdida me he extraviado; ven en busca de tu siervo, porque no he olvidado tus mandamientos.

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Pronto por venir:

Las ocho fiestas del Señor

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Bendiciones y abundantes gracias por su apoyo.

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